El saldo positivo superó los US$6.987 millones entre enero y junio, impulsado por el crecimiento de la producción y las exportaciones, con Vaca Muerta como principal motor del sector.
La balanza comercial energética argentina alcanzó un superávit superior a los US$6.987 millones durante el primer semestre de 2026, el mayor registrado para ese período desde que existen estadísticas comparables. El resultado representa un crecimiento del 87% respecto de igual tramo del año pasado.
El fuerte desempeño estuvo impulsado principalmente por el aumento de la producción, en especial de los desarrollos no convencionales de Vaca Muerta, que ya aportan más de dos tercios del petróleo y del gas extraídos en el país. Según el informe, más del 70% del crecimiento de las exportaciones energéticas se explica por el incremento de la producción.
Las ventas externas de combustibles y energía alcanzaron los US$8.118 millones, un 52% más que un año atrás. Del aumento exportador, el 79% respondió a mayores volúmenes comercializados y el 21% restante estuvo vinculado a la mejora de los precios internacionales, favorecidos por la volatilidad generada por el conflicto en Medio Oriente.
En paralelo, las importaciones de combustibles y lubricantes descendieron un 29% interanual y se ubicaron en su nivel más bajo desde 2007. Como resultado, la energía representa actualmente más del 15% de las exportaciones argentinas y apenas el 3% de las importaciones totales.
Las proyecciones para el resto del año anticipan un nuevo récord para el sector. El informe estima que las exportaciones energéticas podrían superar los US$14.400 millones y que el superávit comercial del rubro excedería los US$12.000 millones, con perspectivas de seguir creciendo a partir de la puesta en marcha de nuevas obras de infraestructura como el oleoducto VMOS.



