El procedimiento permite al Congreso remover al jefe de Gabinete por razones políticas mediante una mayoría absoluta en ambas cámaras. La iniciativa fue presentada por distintos sectores opositores.
La situación del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, sumó un nuevo capítulo tras la presentación de pedidos de interpelación y moción de censura en el Congreso. La herramienta, incorporada a la Constitución Nacional con la reforma de 1994, permite a diputados y senadores evaluar la continuidad del funcionario en su cargo por razones de responsabilidad política.
La moción de censura está contemplada en el artículo 101 de la Constitución y constituye un mecanismo de control parlamentario sobre el jefe de Gabinete. A diferencia de un proceso judicial, no requiere la comprobación de un delito ni de una irregularidad específica, sino que depende de una decisión política adoptada por el Poder Legislativo.
El procedimiento se desarrolla en dos etapas. En primer lugar, el funcionario debe concurrir al Congreso para responder preguntas y brindar explicaciones ante los legisladores. Posteriormente, ambas cámaras pueden avanzar con la votación de la moción de censura.
Para que la medida prospere se necesita mayoría absoluta en cada una de las cámaras, es decir, el voto favorable de más de la mitad del total de sus integrantes, independientemente de la cantidad de legisladores presentes durante la sesión.
Si la moción de censura fuera aprobada tanto en Diputados como en el Senado, Adorni debería dejar el cargo. Sin embargo, al tratarse de una decisión de carácter político y no judicial, el presidente Javier Milei conservaría la facultad de designarlo nuevamente como jefe de Gabinete si así lo decidiera.



