Raúl Jalil y Rolando Figueroa destacaron el papel de la minería y Vaca Muerta en el desarrollo de sus provincias y coincidieron en la necesidad de sostener incentivos para atraer inversiones de largo plazo.

Los gobernadores de Catamarca, Raúl Jalil, y de Neuquén, Rolando Figueroa, destacaron la importancia de las inversiones en infraestructura y el aporte del sector privado para impulsar el crecimiento económico, durante su participación en la Convención Anual de la Cámara Argentina de la Construcción.

En el panel dedicado al impacto de la infraestructura en el desarrollo local, Jalil señaló que Catamarca utiliza recursos provenientes de la actividad minera para financiar obras y mejorar la conectividad. Según explicó, estos proyectos contribuyen a fortalecer el consenso social en torno a la actividad y a generar condiciones para el crecimiento de otros sectores productivos.

El mandatario catamarqueño sostuvo además que el auge de las inversiones exige adaptar el sistema educativo a las nuevas demandas laborales y consideró que el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) debería consolidarse como una política de Estado. A su entender, el interior del país tendrá un papel central en la generación de divisas durante los próximos años.

Por su parte, Figueroa remarcó que el desarrollo de Vaca Muerta plantea importantes desafíos en materia de infraestructura. Indicó que Neuquén busca duplicar su producción energética hacia 2030 y que para alcanzar ese objetivo resulta indispensable ampliar la inversión en rutas, escuelas, hospitales, servicios públicos y obras vinculadas al crecimiento de la actividad hidrocarburífera.

El gobernador neuquino afirmó que el RIGI fue una herramienta clave para promover nuevas inversiones y mejorar la competitividad de los proyectos energéticos. También destacó la necesidad de complementar el crecimiento económico con políticas que fortalezcan la educación, la inclusión social y la participación de empresas locales en la cadena productiva.

Finalmente, Figueroa aseguró que la provincia proyecta alcanzar exportaciones energéticas por unos 30.000 millones de dólares hacia el final de la década y sostuvo que el desafío consiste en transformar los recursos naturales en desarrollo sostenible. En ese sentido, consideró que el Estado debe facilitar la inversión privada y garantizar que los beneficios del crecimiento se traduzcan en mejoras concretas para la población.