El sector creció 0,7% interanual impulsado por rubros como cemento, refinerías y alimentos, aunque persisten fuertes retrocesos en áreas intensivas en empleo.
La producción industrial registró en marzo un incremento del 0,7% interanual, lo que permitió interrumpir una racha de ocho meses consecutivos en baja. La mejora también se reflejó en términos mensuales, con una suba desestacionalizada del 0,8%.
Pese al dato positivo, el balance del primer trimestre continúa en terreno negativo, con una caída acumulada del 3,1% frente al mismo período del año anterior, lo que refleja la fragilidad de la recuperación.
El repunte estuvo explicado principalmente por sectores como minerales no metálicos —impulsados por el cemento—, refinerías, tabaco, alimentos y farmacéuticos, que mostraron incrementos moderados en su nivel de actividad.
Sin embargo, los rubros con mayor capacidad de generación de empleo continúan en retroceso. La producción de plásticos registró la caída más pronunciada, con un descenso del 14,3%, seguida por maquinaria y equipo, metales básicos y el sector textil.
Especialistas advierten que la mejora debe interpretarse con cautela, en un contexto marcado por la debilidad del consumo interno, la desaceleración de mercados clave y niveles de construcción aún por debajo de los registros previos.
El panorama industrial sigue condicionado por el cierre de empresas, la pérdida de empleo y problemas de competitividad, en un escenario donde más de la mitad de los sectores continúan en caída y la capacidad instalada se mantiene en niveles bajos.



