El reconocido coach estadounidense Tony Robbins explicó la relación entre el ego, la tendencia de la mente a enfocarse en lo negativo y el impacto que eso tiene en el bienestar emocional, y ofreció la gratitud como salida práctica.
Tony Robbins volvió a poner sobre la mesa una de sus ideas centrales: que la mente humana no está programada para buscar la felicidad sino para detectar amenazas y problemas. Eso, que en algún momento de la evolución fue útil, hoy se convierte en una trampa emocional. Y cuando el ego toma el control, el foco en uno mismo hace que todo parezca peor.
El conferencista, conocido por sus eventos multitudinarios y sus libros de autoayuda, insistió en que la gratitud es una de las pocas herramientas que permiten interrumpir ese ciclo casi de forma instantánea. La clave está en que la mente no puede estar al mismo tiempo agradecida y angustiada: una reemplaza a la otra.
Este tipo de conceptos son parte del núcleo de lo que Robbins lleva predicando desde los años ochenta. Con el tiempo, su enfoque incorporó ideas de la neurociencia y la psicología positiva. La información fue publicada por LA NACION.



