La derrota de Donald Trump en las elecciones de Estados Unidos generó reacciones opuestas en distintas partes del mundo: festejo en España, cautela en la derecha europea y esperanza en Ucrania.
El resultado de las elecciones en Estados Unidos no tardó en tener eco en el resto del mundo. La derrota de Trump y los republicanos fue recibida de maneras muy distintas: algunos gobiernos no podían ocultar su alegría, otros preferían mirar para el costado y algunos —como Ucrania— calculaban rápidamente qué significa este cambio para su situación.
En España, el ejecutivo celebró sin reservas. Entre los aliados europeos de Trump —Orbán en Hungría, Meloni en Italia, Le Pen en Francia— la actitud fue más cauta: sin declaraciones fuertes, esperando ver cómo se acomoda el nuevo escenario político. Ucrania, en tanto, ve en la victoria demócrata una posibilidad real de seguir contando con el apoyo de Washington en la guerra contra Rusia.
En Medio Oriente, el resultado fue leído en clave regional: muchos actores de la zona lo interpretaron como un mensaje sobre cómo Estados Unidos va a posicionarse frente a Irán. La información fue publicada por LA NACION.



