Delfina García Contestabile transformó La Paranoli de un evento en un local pequeño a una fiesta masiva en el Tattersall del Hipódromo de San Isidro, con cumbia, tarot, arte y drag queens.
Hay una historia de crecimiento detrás de La Paranoli que vale la pena contar. Delfina García Contestabile arrancó con una fiesta en un local chico, sin saber muy bien adónde iba a llegar, y terminó llenando el Tattersall del Hipódromo de San Isidro con una propuesta que mezcla cumbia, tarot, drag queens y arte. El salto fue grande, pero el público lo validó rápido.
La primera fecha en San Isidro se agotó en dos días. Para García Contestabile, ese fue el momento en que todo se puso en perspectiva. «Ahí me di cuenta de que teníamos algo grande entre manos», contó la creadora del evento. Desde ese momento, La Paranoli dejó de ser una apuesta chica para convertirse en un referente dentro de la escena de fiestas porteña y bonaerense.
Lo que hace interesante a La Paranoli es que no repite una fórmula conocida. La cumbia como eje musical, el tarot como atractivo, las drag queens como presencia escénica y el arte como contexto forman una combinación que, en la práctica, resulta muy atractiva para un público que busca vivir algo diferente en una noche de salida.



