Hernán Casciari generó debate en Argentina al señalar que el respaldo ciudadano a la universidad pública no debería ser usado por los rectores como escudo para proteger su gestión de cualquier crítica.

Hernán Casciari publicó una reflexión que cayó como un piedrazo en el debate educativo argentino. Su punto es simple pero filoso: la gente que sale a defender la universidad lo hace por la institución, por lo que representa, por la historia que carga. No lo hace para respaldar a los rectores y a toda la estructura política que vive dentro de las universidades.

Esa distinción, que en teoría parece obvia, en la práctica se borra con mucha frecuencia. Cuando algún funcionario universitario recibe una crítica, el reflejo habitual es parapetarse detrás del prestigio de la institución y de las marchas de apoyo. Como si cuestionar la gestión fuera lo mismo que estar en contra de la educación pública.

Casciari rompe con ese esquema y habilita una conversación que en Argentina cuesta dar: la de la rendición de cuentas dentro del sistema universitario, sin que eso implique alinearse con quienes quieren recortarle presupuesto o quitarle autonomía.

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