La ceremonia papal en Luján genera negociaciones entre la provincia de Buenos Aires y la Casa Rosada para definir quién representa a cada sector en el acto religioso.
La misa del Papa en Luján no es solo un evento religioso: también es una oportunidad política que nadie quiere perderse. Kicillof está manejando las invitaciones desde la provincia y el peronismo tiene más representación en la ceremonia, algo esperable dado que el acto se celebra en suelo bonaerense. Sin embargo, el gobierno de Milei también quiere tener su espacio.
Desde la Casa Rosada decidieron mandar funcionarios propios, lo que empujó a las dos administraciones a negociar cómo ampliar los lugares disponibles. No es un detalle menor: estar o no estar en esa foto con el Papa tiene un peso simbólico enorme para cualquier gobierno.
Las negociaciones entre los equipos de Kicillof y de Milei para resolver la distribución de los espacios todavía no terminaron. Según LA NACION, ambos lados siguen discutiendo los detalles de la ceremonia.



