En una entrevista, el psicólogo Gabriel Rolón habló sobre el peligro de depositar el bienestar en promesas futuras y la importancia de conectar con los propios deseos.
Gabriel Rolón dio una entrevista en la que tocó varios temas sensibles para mucha gente. Uno de los más llamativos fue su análisis sobre la esperanza: lejos de verla siempre como algo bueno, el psicólogo advirtió que en ciertos casos puede funcionar como una trampa que deja a las personas sin capacidad de actuar.
Según Rolón, cuando la esperanza está puesta en algo que no depende de uno mismo, que parece mágico o ajeno a la propia voluntad, lo que ocurre es que la persona deja de desear activamente. Y sin ese motor interno, explicó, es muy difícil avanzar. La parálisis, dijo, es uno de los efectos más silenciosos pero más dañinos de este tipo de actitud.
El psicólogo también reflexionó sobre los vínculos afectivos y sobre cómo resignificar el presente puede ser una herramienta poderosa para salir de ese lugar de espera permanente. Según LA NACION, la entrevista fue realizada por el medio en el contexto de una conversación amplia con el profesional.



