La captura de Ana Carmen Sosa Cravioto en el aeropuerto Francisco Gabrielli, cuando intentaba viajar a Chile, cruzó fronteras y fue noticia en distintos portales de México, que reconstruyeron la causa que derivó en una alerta roja de Interpol.
La detención en Mendoza de Ana Carmen Sosa Cravioto cruzó fronteras y volvió a instalar el nombre de la empresaria en los medios mexicanos. La captura, ocurrida en el aeropuerto Francisco Gabrielli cuando intentaba viajar a Chile, tuvo amplia repercusión en el país azteca, donde distintos portales reconstruyeron la causa penal que la tiene como protagonista.
La mujer, de 35 años, es hija de Gerardo Sosa Castelán, exrector de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo y expresidente del Patronato de esa institución. Según los medios mexicanos, la Fiscalía General de la República había obtenido una orden de aprehensión en su contra por una investigación relacionada con presuntas operaciones con recursos de procedencia ilícita, vinculadas al entorno de su padre. La causa había derivado en una búsqueda internacional.
Sosa Cravioto había llegado a Mendoza en diciembre de 2025 y, según manifestó ante la Justicia, había comenzado a desarrollar una actividad comercial vinculada a la exportación de vinos mendocinos hacia México, además de integrarse a actividades locales. El 27 de agosto se presentó en el aeropuerto Francisco Gabrielli para viajar a Chile, pero su pasaporte activó una alerta roja de Interpol en el control migratorio y la Policía de Seguridad Aeroportuaria procedió a detenerla antes de que abordara el vuelo.
La empresaria fue trasladada inicialmente a una unidad del Servicio Penitenciario Federal, aunque su defensa apeló la decisión y la Cámara Federal de Mendoza dispuso que cumpliera prisión domiciliaria mientras se tramita el pedido de extradición presentado por México. La Justicia Federal deberá ahora avanzar con ese proceso, en un caso que reapareció seis años después de iniciada la investigación en su país.



