El gobierno argentino, bajo la conducción de Milei, instruyó a sus equipos jurídicos para iniciar un arbitraje ante la ONU y frenar así la explotación de hidrocarburos que el Reino Unido realiza en las islas Malvinas.

El gobierno de Milei pasó de las palabras a los hechos en el caso Malvinas: instruyó formalmente a sus equipos legales para que arranquen un procedimiento de arbitraje bajo la Convención de la ONU sobre el Derecho del Mar. El objetivo es claro, frenar la explotación de petróleo y gas que el Reino Unido lleva adelante en las islas.

Al mismo tiempo, el gobierno argentino le envió una intimación al Reino Unido para que no inicie ni continúe ninguna actividad vinculada a la extracción de recursos naturales en Malvinas. La presión es doble: legal y diplomática, y llega desde el máximo nivel del Estado.

La decisión de usar este mecanismo muestra que Argentina quiere resultados reales y no solo gestos simbólicos en la disputa por las islas. La información fue publicada por Clarín.

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