El organismo destacó el crecimiento de los préstamos a familias y empresas, aunque advirtió sobre la necesidad de mejorar la evaluación del riesgo y evitar el sobreendeudamiento.
El Banco Central analizó el aumento de la morosidad registrado entre las familias y lo vinculó con el proceso de expansión del crédito que atraviesa la Argentina. La posición fue expresada por Juan Curutchet, superintendente de Entidades Financieras y Cambiarias y director de la autoridad monetaria, en un artículo dedicado a la evolución del financiamiento privado.
Curutchet destacó que durante los últimos años el crédito al sector privado se encontraba en niveles históricamente bajos y sostuvo que la estabilidad macroeconómica y el equilibrio de las cuentas públicas permitieron revertir parcialmente esa situación. En julio, los préstamos en pesos alcanzaron el 9,2% del PIB y, al incorporar los créditos en moneda extranjera, llegaron al 12,5%.
A pesar de la recuperación, el funcionario remarcó que la Argentina continúa muy por debajo de otros países de la región. Según datos del Banco Mundial correspondientes a 2024, el crédito privado representaba el 40% del PIB en Perú, el 76% en Brasil y el 104% en Chile. En el segmento hipotecario, la diferencia también es significativa, ya que el financiamiento apenas supera el 1% del PIB argentino.
El director del Banco Central atribuyó el histórico bajo nivel de crédito al déficit fiscal y a la competencia del Estado por los recursos disponibles. Según su análisis, durante períodos prolongados los bancos priorizaron el financiamiento al sector público por sobre los préstamos a empresas y familias, fenómeno conocido como desplazamiento del sector privado o crowding out.
Desde 2024, la recuperación del crédito hipotecario permitió que unas 65.000 familias accedieran a este tipo de financiamiento hasta el primer semestre del año. Curutchet también destacó una reciente iniciativa basada en fondos de la ANSES que, según explicó, permitiría sumar alrededor de 20.000 nuevos hogares al mercado hipotecario.
Sin embargo, el funcionario advirtió que una mayor disponibilidad de crédito también implica nuevos riesgos. Señaló que el aumento de la morosidad es parte de ese proceso y planteó la necesidad de fortalecer la evaluación crediticia, evitar el sobreendeudamiento y administrar con mayor prudencia los riesgos tanto por parte de bancos como de empresas y familias. Según su visión, sostener la estabilidad permitirá profundizar el ahorro, el crédito y la inversión en los próximos años.



