A 50 años del golpe de 1976, la vicepresidenta cuestionó la política de Derechos Humanos y propuso un enfoque integral de la memoria histórica.

La vicepresidenta Victoria Villarruel lanzó un contundente mensaje sobre la política de Derechos Humanos en el país, a 50 años del golpe de Estado de 1976. A través de su cuenta en X, Villarruel calificó como un “espejismo” las políticas de memoria desarrolladas en las últimas décadas, que según su visión, habrían sido utilizadas con fines cortoplacistas por la dirigencia política.

Villarruel señaló que las gestiones previas, especialmente durante los gobiernos kirchneristas, aprovecharon el pasado doloroso como un recurso electoral, profundizando divisiones sociales en lugar de promover la reconciliación. “El pasado doloroso es usado para las batallas presentes, como herramienta de una división de la que políticos sin imaginación ni patriotismo buscan sacar partido”, afirmó la vicepresidenta.

En su mensaje, Villarruel destacó la necesidad de una “Memoria Completa” que contemple no solo a las víctimas de la dictadura, sino también a quienes sufrieron violencia por parte de organizaciones armadas, proponiendo un abordaje más equilibrado y plural del pasado.

La funcionaria subrayó que la interpretación parcial de la historia ha generado un presente más desigual e injusto, y enfatizó que el Estado debe garantizar que la memoria histórica sirva para unir, educar y generar justicia, más que para enfrentar a distintos sectores de la sociedad.

Con esta postura, Villarruel reafirma su compromiso con una narrativa histórica integral y promueve un debate sobre cómo el país recuerda y aprende de uno de los capítulos más sensibles de su historia reciente.