La Bolsa de Comercio de Rosario destaca que el aumento responde a récords productivos y a la diversificación de proveedores, mientras el Gobierno monitorea el impacto de la coyuntura internacional.

Argentina registró en 2025 su segundo mayor volumen de importación de fertilizantes del siglo, con 4,1 millones de toneladas, según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario. Esto representa un incremento del 28% respecto de 2024, impulsado por la mayor superficie sembrada de trigo y maíz, así como por la necesidad de suplir paradas técnicas de producción local.

Los fertilizantes nitrogenados lideraron la demanda, con 2,1 millones de toneladas (52% del total), seguidos por los fosfatados con 1,87 millones de toneladas y los potásicos con 85.000 toneladas. La mayor parte de los nitrogenados provino de Medio Oriente, con Nigeria, Rusia y Argelia como principales proveedores, mientras que los fosfatados fueron importados en su mayoría desde China, Marruecos y Rusia. Esta diversificación permitió asegurar el abastecimiento frente a contingencias externas.

El informe destacó que la cadena de suministros se vio afectada por el conflicto en Medio Oriente, especialmente tras restricciones en el Estrecho de Ormuz y paradas en plantas productoras de urea en India y Qatar. Sin embargo, el mercado respondió con estabilidad, y China liberó reservas comerciales para garantizar suministro. A pesar del contexto internacional, la importación permitió sostener los niveles de producción agrícola en el país.

El consumo interno de fertilizantes alcanzó 5,1 millones de toneladas, un 3% más que en 2024, marcando el tercer año consecutivo de recuperación. Si bien el consumo por hectárea no creció al mismo ritmo, la mayor disponibilidad de insumos contribuyó a sostener la cosecha récord de trigo y la proyección de un alto rendimiento para el maíz 2025/26.

Especialistas destacaron que el 39% de los fertilizantes nitrogenados que ingresan al país provienen de Medio Oriente, lo que refleja la importancia de mantener relaciones comerciales diversificadas y estrategias de abastecimiento seguras. Además, los precios de la urea alcanzaron los niveles más altos desde 2022, ajustándose a las condiciones del mercado global.

En este contexto, la estrategia argentina combina la importación con el fortalecimiento de la producción local, garantizando la continuidad de las campañas agrícolas y la competitividad del sector agropecuario frente a desafíos internacionales y variaciones en los precios de los insumos.