El sector acumula retrocesos en el inicio del año y advierte por el impacto en el empleo y la rentabilidad.

La actividad metalúrgica volvió a mostrar signos de deterioro en febrero, con una caída interanual del 10,3% y una baja mensual del 1,9%. Con estos números, el sector acumula una contracción del 8,2% en el primer bimestre del año.

Uno de los datos más preocupantes es el nivel de utilización de la capacidad instalada, que se ubicó en apenas 40,2%, el registro más bajo de los últimos años. Esto refleja un escenario de fuerte ociosidad en las plantas industriales.

La retracción fue generalizada y alcanzó a todos los subsectores estratégicos. Entre los más afectados se destacan la fundición, los bienes de capital y las autopartes, junto con caídas relevantes en equipamiento médico y eléctrico.

A nivel regional, las principales provincias industriales también mostraron resultados negativos, con Buenos Aires y Córdoba encabezando las bajas, seguidas por Mendoza, Entre Ríos y Santa Fe.

Desde el sector advirtieron que la caída del mercado interno es uno de los factores centrales detrás de la crisis, al impactar directamente sobre la producción y la rentabilidad de las empresas.

En este contexto, también se encienden señales de alerta en el empleo: si bien no hubo cambios respecto a enero, en la comparación interanual se registró una leve disminución, lo que refleja la presión creciente sobre la actividad metalúrgica.