El director del OIEA analizó el impacto del programa nuclear iraní y la ofensiva de Estados Unidos e Israel, y advirtió que el escenario aún está lejos de estabilizarse.
El titular del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, sostuvo que la crisis desatada tras la muerte del líder supremo iraní, Alí Jameneí, deja una enseñanza clara: “Hay que jugar dentro del reglamento”. El diplomático se refirió al desarrollo nuclear de Irán y a los recientes ataques de Estados Unidos e Israel.
Grossi señaló que distintos antecedentes históricos muestran que los liderazgos que avanzaron con ambiciones nucleares terminaron fuera del poder o con desenlaces trágicos. Mencionó los casos de Saddam Hussein, Muamar Gadafi y Bashar al-Assad, y describió esas experiencias como “tristes y lamentables”.
En cuanto a la situación interna iraní, consideró que no se vislumbra un cambio de régimen inmediato, aunque reconoció un marcado debilitamiento del gobierno, dificultades económicas y una presión militar que aún continúa. “Es una campaña que recién ha comenzado”, advirtió.
Desde su rol diplomático, el director del OIEA expresó su deseo de que cesen los enfrentamientos y se retome la vía de negociación, aunque admitió que por ahora ese escenario parece lejano. También afirmó que el programa nuclear iraní sufrió daños de gran magnitud y que la infraestructura para enriquecer uranio y transformarlo en metal quedó severamente afectada.
Finalmente, Grossi recordó que tanto Washington como Jerusalén venían manifestando fuertes sospechas sobre un eventual desarrollo de armas nucleares por parte de Teherán. Según explicó, ante el estancamiento de las conversaciones diplomáticas, las potencias involucradas optaron por una respuesta militar que hoy redefine el equilibrio regional.
