El Ministerio de Seguridad confirmó que aplicará el esquema de intervención desde la madrugada ante las movilizaciones sindicales contra la reforma laboral.
Ante la huelga nacional convocada por gremios de la CGT y las dos CTA, el gobierno ratificó que pondrá en marcha el protocolo antipiquetes desde las primeras horas del jueves. La decisión busca anticiparse a posibles cortes y protestas en distintos puntos del país, especialmente en el centro porteño, donde se espera mayor concentración de manifestantes.
El Ministerio de Seguridad, a cargo de Alejandra Monteoliva, habilitó la intervención de fuerzas federales en casos en los que se interrumpa la circulación de personas o transportes. Según lo previsto, podrán actuar sin orden judicial, aunque no estarán autorizadas a portar armas letales durante los operativos.
La estrategia incluirá el despliegue coordinado del Comando Unificado Federal, organismo encargado de articular acciones interfuerzas en áreas específicas. En esta ocasión, el foco estará puesto en la zona del Congreso y sus alrededores, donde se concentrarán las principales manifestaciones.
El comando está integrado por la secretaría de Seguridad, la Dirección Nacional de Inteligencia Criminal y fuerzas como la Policía Federal, Gendarmería, Prefectura Naval, Policía Aeroportuaria y el Servicio Penitenciario Federal, además de representantes de la ciudad de Buenos Aires. Su misión es coordinar y optimizar los recursos operativos durante la jornada.
Hasta el momento, la movilización confirmada es la del Frente de Sindicatos Unidos (FreSU), que marchará al Congreso en coincidencia con el debate parlamentario de la reforma laboral. La convocatoria sindical llama a trasladar la protesta a las calles en defensa de los derechos laborales, con epicentro en la Plaza de los Dos Congresos.
