Un informe privado contabiliza 717 episodios entre enero de 2024 y febrero de 2026, con predominio de despidos y fuerte impacto en la industria y las pymes.
Antes de que estallara el conflicto en la empresa Fate, ya se habían registrado al menos 717 casos de conflictividad laboral en Argentina entre enero de 2024 y el 5 de febrero de 2026. El dato surge de un relevamiento del Centro CEPA, que advierte además sobre una pérdida acumulada de 272.607 empleos registrados en los primeros dos años de la gestión de Javier Milei.
Según el estudio, la industria concentró el 62,1% de los conflictos y fue el sector más golpeado. Dentro de ese universo, el rubro textil encabezó las dificultades, seguido por alimentos y la metalurgia y siderurgia, en un contexto marcado por la apertura importadora y la caída del consumo interno.
Los despidos explicaron el 63,2% de los episodios relevados, muy por encima de los cierres de empresas (12,3%), las suspensiones (10%) y las crisis empresarias (7,8%). El sector servicios representó el 16,9% de los casos, con fuerte presencia en actividades vinculadas a recreación y esparcimiento, transporte, medios de comunicación y sanidad.
Las pymes fueron las más afectadas, involucradas en el 39,1% de los conflictos. Les siguieron conglomerados extranjeros (27,3%), grandes empresas (18,3%), grupos económicos (11,9%) y, en menor medida, compañías estatales (3,5%). En siete de cada diez situaciones se trató de firmas de capital nacional.
En términos geográficos, la región centro concentró casi la mitad de los casos, con la provincia de Buenos Aires a la cabeza. Tras las elecciones del 26 de octubre de 2025, lejos de atenuarse, la conflictividad se intensificó: el promedio mensual pasó de 24 a 42 casos, sumando 210 nuevos episodios en apenas cuatro meses.
