Especialistas advierten que, aún con la ley aprobada, el conflicto podría extenderse durante años y sin plazos definidos para una resolución final.
La eventual aprobación de la reforma laboral abriría un nuevo frente de disputa en el ámbito judicial. Según anticipan constitucionalistas, las impugnaciones que preparan los sindicatos podrían escalar hasta la Corte Suprema de Justicia, instancia que no está sujeta a tiempos formales para expedirse.
El abogado constitucionalista Carlos Lombardi explicó que el recorrido judicial comenzaría en la Cámara del fuero laboral. Allí, las presentaciones podrían cuestionar la norma en su totalidad por inconstitucional o bien atacar artículos puntuales que, a criterio de los demandantes, vulneren derechos laborales.
En ese proceso, el gobierno apelaría las decisiones adversas en las instancias superiores, mientras que las centrales sindicales, encabezadas por la Confederación General del Trabajo (CGT), podrían complementar la estrategia con reclamos ante tribunales internacionales.
De avanzar por ese camino, el expediente podría llegar al máximo tribunal, aunque Lombardi advirtió que ese paso suele ser lento y excepcional. “La llegada a la Corte casi nunca es rápida”, señaló, al describir un escenario de prolongada incertidumbre legal.
Una vez allí, la Corte tiene dos alternativas: resolver el fondo del planteo con el voto de sus jueces o recurrir al artículo 280 del Código Procesal Civil y Comercial, que le permite rechazar el caso sin pronunciarse, dejando firme la sentencia previa.
Esa posibilidad introduce un componente político clave, ya que el tribunal puede optar por no intervenir si considera adecuado lo decidido en instancias inferiores, cerrando el debate judicial sin un fallo de fondo sobre la reforma.
