El INDEC informó que el turismo emisivo creció 38,6%, mientras que el receptivo cayó casi 20%. El saldo negativo alcanzó los US$4.054,2 millones.

Durante 2025, más de 18 millones de argentinos viajaron al exterior, mientras que el ingreso de turistas extranjeros al país descendió un 19,7%, según datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). La combinación de estos movimientos generó un déficit en la balanza comercial turística de US$4.054,2 millones, en medio de ajustes en la metodología de medición y debates sobre la política cambiaria.

En diciembre, ingresaron a Argentina 887.800 visitantes no residentes, de los cuales 535.800 fueron turistas y 352.000 excursionistas. Esto representó una caída del 6,6% respecto a noviembre. Del total del turismo receptivo, el 17,6% provino de Europa, el 16,6% de Brasil y el 15,4% de Chile. La vía aérea concentró el 48,4% de los ingresos, seguida por la terrestre con 37,3% y la fluvial/marítima con 14,3%.

Por su parte, 1.277.700 argentinos viajaron al exterior, con 705.100 turistas y 572.600 excursionistas. El 77% de los destinos emisivos fueron países limítrofes: Brasil concentró el 24,7% y Chile el 21,3%. Las salidas terrestres representaron el 45,7%, las aéreas el 41,8% y las fluviales/marítimas el 12,5%. Como resultado, diciembre cerró con un saldo negativo de 389.900 visitantes internacionales.

A nivel anual, Argentina recibió 8.775.600 visitantes extranjeros, frente a 18.839.900 argentinos que viajaron al exterior, lo que significa que por cada turista que llegó al país, dos argentinos salieron al exterior. El gasto total del turismo receptivo ascendió a US$3.110 millones, mientras que los argentinos gastaron US$7.164,2 millones en viajes al exterior.

En cuanto a los destinos de gasto de los turistas extranjeros en Argentina, la gastronomía lideró con 31,2%, seguida por alojamiento (22,4%), compras (13,5%), paquetes turísticos (10,8%), transporte (9,7%), vuelos de cabotaje (3,8%), excursiones (3,1%) y otros rubros (5,5%).

El balance anual refleja un turismo emisivo en fuerte crecimiento frente a un turismo receptivo en retroceso, marcando un año con un saldo negativo significativo para la economía turística del país.