En los últimos años, las plantas de interior se convirtieron en una tendencia cada vez más fuerte: ya no son solo decoración, sino parte de un estilo de vida. Tener plantas en casa o en el trabajo aporta sensación de calma, rompe con la rutina urbana y suma un toque natural que transforma cualquier ambiente. Desde las clásicas suculentas hasta monsteras y potus, la “vida verde” ganó espacio en living, cocinas y oficinas.

Uno de los motivos por los que tanta gente elige sumar plantas es su efecto positivo en el bienestar emocional. Cuidarlas genera una rutina amable, baja el estrés y da una sensación de logro: regar, ver crecer una hoja nueva o recuperar una planta decaída se convierte en un pequeño estímulo diario. Además, está demostrado que los espacios con vegetación se perciben más cálidos y agradables, lo que mejora el humor y la comodidad.

En términos prácticos, también hay beneficios ambientales. Muchas plantas ayudan a mejorar la humedad del aire en interiores, algo útil en ambientes con calefacción o aire acondicionado, y contribuyen a “limpiar” el entorno al absorber ciertos compuestos. Aunque no reemplazan una ventilación adecuada, sí colaboran con un microclima más saludable, especialmente en departamentos o lugares donde se pasa muchas horas.

Por último, el boom de las plantas también impulsó nuevas formas de consumo y aprendizaje: viveros con ventas online, tutoriales en redes, intercambios de esquejes y comunidades que comparten consejos. Hoy la jardinería casera dejó de ser un hobby de nicho y pasó a ser una práctica accesible para cualquiera. Con pocos cuidados y la especie adecuada, sumar plantas es una manera simple de mejorar el hogar y conectar con algo vivo todos los días.