Las computadoras atraviesan un cambio de época: ya no se trata solo de tener más velocidad o más memoria, sino de sumar inteligencia incorporada. En 2026, el mercado está marcado por equipos cada vez más livianos, con baterías más duraderas y un salto fuerte en el rendimiento, impulsado por procesadores diseñados para tareas de inteligencia artificial. Esto se nota tanto en notebooks para estudiantes y trabajo remoto como en máquinas pensadas para diseño, programación y gaming.
Uno de los grandes avances es la incorporación de unidades de procesamiento neuronal (NPU), un componente que permite ejecutar funciones de IA directamente en la computadora sin depender tanto de la nube. Esto mejora la privacidad, reduce el consumo energético y acelera tareas como traducción en tiempo real, mejoras de audio y video para videollamadas, edición automática de imágenes, generación de textos y organización inteligente de archivos. En otras palabras: la PC empieza a “anticiparse” a lo que necesitás.
También creció la demanda de computadoras más eficientes y duraderas, en respuesta a un usuario que necesita movilidad y productividad constante. Por eso, se destacan equipos con pantallas de mayor calidad, mejores teclados, carga rápida y almacenamiento sólido, mientras que el uso de servicios híbridos —parte local, parte en la nube— se volvió común. En paralelo, el gaming y el contenido audiovisual siguen empujando el desarrollo de placas gráficas más potentes y sistemas de refrigeración mejorados.
En este contexto, la elección de una computadora ya no pasa solo por el precio o la marca, sino por el tipo de uso: estudiar, trabajar, crear contenido o jugar. La tendencia es clara: las PCs evolucionan hacia herramientas más inteligentes, capaces de simplificar tareas y mejorar la experiencia diaria. Y aunque la tecnología avanza rápido, una buena decisión sigue siendo la misma de siempre: elegir un equipo equilibrado, que responda a tus necesidades reales y tenga margen para acompañarte varios años.
