Estudio revela zonas críticas donde la presencia de arsénico excede los límites recomendados, lo que puede generar graves consecuencias para la salud pública.
Investigadores identificaron varias provincias argentinas —entre ellas Tucumán, La Rioja, Santiago del Estero y Salta— en las que se superan los niveles seguros de arsénico en el agua potable. Estos hallazgos indican un riesgo latente para comunidades vulnerables que consumen soluciones acuosas con esta sustancia tóxica.
El arsénico es un contaminante conocido por sus efectos adversos en la salud: su ingesta prolongada puede provocar problemas como cáncer de piel, vejiga y pulmón, además de enfermedades cardiovasculares y daño neurológico. Las poblaciones más afectadas suelen ser aquellas que carecen de acceso a tratamientos adecuados de purificación del agua.
Los autores del estudio piden medidas urgentes para mejorar la calidad del agua, especialmente en áreas rurales. Recomiendan reforzar los sistemas de monitoreo, instalar plantas de filtrado y promover políticas públicas que prioricen la potabilización para prevenir las consecuencias a largo plazo de esta exposición.
