Catalina, la niña de diez años que sufrió graves heridas en la explosión de un experimento en la feria de ciencias de una escuela de Pergamino, dejó la terapia intensiva del Hospital Garrahan y pasó a una sala común. Sus padres destacaron que es una gran felicidad verla avanzar en su recuperación.

La menor fue trasladada de urgencia al Garrahan el 10 de octubre, tras la explosión de una maqueta que simulaba la erupción de un volcán en el Instituto Comercial Rancagua. La explosión afectó a más de una docena de personas, pero Catalina fue la que sufrió las heridas más graves al encontrarse en primera fila durante la exposición.

Las esquirlas del accidente la lastimaron en el rostro, uno de sus ojos y el maxilar, y un fragmento de metal quedó incrustado en su cráneo. La cirugía que debió atravesar fue extensa y compleja, y tras la intervención permaneció en terapia intensiva con pronóstico reservado, hasta que los avances permitieron trasladarla a sala común.

Sus padres celebraron la mejora: “De venir de una cirugía tan importante a estar en sala común en una semana, es una felicidad enorme”. Aunque reconocen que todavía le queda un proceso de recuperación por delante, se muestran aliviados y agradecidos por cada avance de Catalina.