Científicos de la NASA y de agencias espaciales internacionales siguen de cerca un fenómeno que tiene su epicentro sobre Argentina y el Atlántico Sur: una zona del campo magnético terrestre debilitado conocida como la Anomalía del Atlántico Sur (AAS).

Esta “abolladura magnética” genera una disminución en la protección natural que ofrece la magnetosfera frente a las partículas de radiación solar. Como consecuencia, los satélites y telescopios en órbita baja pueden sufrir daños en sus sistemas electrónicos cuando atraviesan la región, lo que representa un desafío creciente para las misiones espaciales.

Según los especialistas, la anomalía se debe a variaciones en el núcleo externo de la Tierra, donde el movimiento del hierro fundido genera el campo magnético del planeta. Aunque se trata de un fenómeno natural, en las últimas décadas la zona debilitada se expandió y desplazó ligeramente hacia el oeste, abarcando buena parte del territorio argentino, Uruguay y el sur de Brasil.La NASA estudia su evolución a través de satélites como el Swarm de la Agencia Espacial Europea y busca entender si este comportamiento podría estar vinculado con una futura inversión de los polos magnéticos. Por ahora, los expertos aseguran que no representa un riesgo directo para la población, pero sí una advertencia sobre los cambios profundos que ocurren en el campo magnético terrestre.