Tras más de 100 días de detención domiciliaria, la vicepresidenta recibió al gobernador bonaerense en su departamento. El encuentro duró una hora y media y fue considerado “bueno” y “constructivo” por fuentes cercanas, aunque no se tomó ninguna fotografía. La conversación se centró en la coordinación electoral y en la situación política y económica del país.
El reencuentro marca un paso clave para achicar las grietas internas del peronismo bonaerense y reforzar la unidad de cara a las elecciones del 26 de octubre. Kicillof buscó asegurar el apoyo de la ex presidenta para mantener firme su liderazgo provincial y evitar conflictos internos que puedan afectar su gestión.
Cristina Kirchner, a pesar de las restricciones de su prisión domiciliaria, mantiene un rol activo en la reorganización del partido. Recibe regularmente a candidatos y dirigentes, envía mensajes estratégicos y participa en la planificación de la campaña, consolidando su influencia dentro del espacio oficialista.
El encuentro también sirvió para alinear estrategias de comunicación y reforzar la presencia del Frente de Todos frente a la oposición. Ambos líderes coincidieron en la necesidad de sumar fuerzas y concentrar energías en la victoria electoral, mientras buscan mostrar cohesión y estabilidad política en un contexto de alta tensión.
