El presidente Javier Milei recibió en Casa Rosada a una delegación de empresarios del sector automotriz que manifestó su preocupación por la caída en las ventas y el aumento de costos. Los ejecutivos plantearon la necesidad de reducir impuestos y flexibilizar regulaciones para sostener la producción. Milei les aseguró que el Gobierno avanzará con medidas para incentivar la inversión y mejorar la competitividad.
Según trascendió, las terminales reclamaron previsibilidad cambiaria y definiciones sobre los programas de exportación. En los primeros meses del año, las ventas internas cayeron más del 20% y se registraron suspensiones en varias fábricas. Los representantes del sector advirtieron que, sin un alivio fiscal y financiero, podrían producirse despidos y cierres temporales.
Desde el Ministerio de Economía explicaron que se analizan medidas específicas para la industria automotriz, incluyendo beneficios impositivos y acuerdos con las provincias. También se evalúa reducir aranceles sobre insumos importados para evitar mayores aumentos en los precios finales. El oficialismo busca evitar un impacto laboral en un sector que emplea de forma directa e indirecta a miles de trabajadores.
La reunión fue seguida de cerca por sindicatos y cámaras empresarias, que esperan señales concretas en las próximas semanas. Aunque el gobierno sostuvo que no habrá subsidios directos, dejó abierta la puerta a programas de incentivo productivo. Los empresarios calificaron el encuentro como “positivo”, pero aclararon que las definiciones deben llegar pronto para evitar mayores tensiones.
